¡Qué país! ¡Qué país!
¡No me explico por qué nos despelotamos tanto... si éramos multimillonarios!
Usted iba y tiraba un granito de maíz y ¡paf!, le crecían diez hectáreas...
Sembraba una semillita de trigo y ¡ñácate!, una cosecha que había que tirar la mitad al río porque no teníamos dónde meterla...
Compraba una vaquita, la dejaba sola en el medio del campo y al año se le formaba un harén de vacas...
Créame, lo malo de esta fertilidad es que una vez, hace años, un hijo de puta sembró un almácigo de boludos y la plaga no la pudimos parar ni con DDT. Aunque la verdad es que no me acuerdo si fue un hijo de puta que sembró un almácigo de boludos, o un boludo que sembró un almácigo de hijos de puta.
De pie, señores, que ha hablado Tato Bores, el grandísimo Tato de América.
(¿Quién habrá sido el guionista?)
Hasta las manos
-
Hay momentos y momentos. A veces, hacerse de un tiempito con la cabeza
relativamente fresca se hace una tarea imposible. Y es por eso que no paso
por aquí ...
Hace 12 años
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.